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LA PRIMERA CASA DE LOS NIÑOS

El barrio de San Lorenzo en Roma, se levanta flanqueado entre el circuito de las paredes Aurelianas, el Campus principal de la Universidad y el famoso cementerio de Campo Verano. Además de sus diversas bellezas,  ésta área posee las semillas de lo que se conoce como el Método “Montessori” para la educación y formación, creado en los primeros años del siglo XX por la Profesora María Montessori.

El barrio se desarrolló a finales del siglo diecinueve durante un período intenso en la construcción de nuevas casas y edificios. Sin embargo, éstos edificaciones probaron tempranamente, ser insuficientes para la inminente demanda y requerimientos generados básicamente por el crecimiento de la población y las nuevas reestricciones urbanas. La mayor consecuencia de ésta crítica situación, resultó la sobrepoblación ilegal y pobreza que pronto llevo a una profunda angustia social.

El “Instituto Romano de la Buena Voluntad” fue establecido en Roma en 1904, bajo la supervisión del Ingeniero E. Talamo y tenía el objetivo de crear la llamada “Casa Moderna” a través de las estructuras existentes y la construcción de nuevos edificios.  El Edificio de Via Marsi #58, pertenece a las primeras acciones y se realiza de acuerdo al objetivo (el  proyecto original se elabora en 1905), con la intensión no solo de enriquecer la estructura de los edificios mismos, sino aspirando a una transformación del medio social de los habitantes. Esta acción también prevee el mantenimiento de los espacios comunes y destinado a proporcionar en cada edificio varias ventajas y facilidades.

La importancia social y pedagógica de dicho Instituto fue inmediatamente evidente para mí en toda su grandiosidad – y aunque parezco exagerar en mi visión de un futuro triunfante, hoy muchos comienzan a pensar que tenía razón. 

Ahora como antes es todavía posible encontrar la Primera Casa de los Niños en la planta baja de un edificio residencial privado en Via de Marsi # 58. Es posible llegar a ella cruzando el ancho atrio que se abre en un patio jardín floreciente que conduce a la escalera del edificio C. Ahí se encuentra la “CASA”: el plan se ha conservado casi intacto y está compuesto por la entrada, una gran habitación lidereando, un  pequeño espacio, una cocina y un baño; esto es exactamente en este espacio muestral que se ha diseñado un entorno para un niño acorde con sus fuerzas físicas y psicológicas y en orden de que  se convierta en una “CASA” más que en una escuela. Esta estructura tiene también el uso de otro jardín fuera de la cancha central donde los niños puedan cultivar sus vegetales, como la misma Profesor Montessori escribió.

La Primera Casa fue establecida y manejada por el Instituto Romano de la Buena Voluntad hasta 1938, fecha en que el mismo Instituto donó la “Casa de los Niños” a la ciudad de Roma el 16 de septiembre de 1938. Del acto de la donación surge que, además de las habitaciones, la dotación incluye el material didáctico, muebles, y todas las cosas que Maria Montessori recolectó durante los primeros años d la escuela.

Posteriormente, la Casa operó hasta la Segunda Guerra Mundial, donde se vivió un periodo de completo abandono, como lo muestran documentos de la Ciudad de Roma en un reporte técnico de 1966, año en el cual la Casa de los Niños en Via de Marsi #58 fue reabierta y administrada por la Asociación “Opera Montessori”. En 1976 fue adquirida por el Estado e incluida dentro de la administración llamada “Dirección Didáctica de Experimento Ministerial” localizada en la calle Santa María Goretti de Roma.

El proyecto de organización de las áreas comunes y nuevos servicios,  pronto condujo a la idea de crear lugares donde los niños, viviendo en los edificios, pudieran permanecer  juntos cuando sus padres se vieran forzados a dejarlos para ir a trabajar y así sucesivamente.

El “Instituto Romano de la Buena Voluntad” estableció una regulación para promover el trabajo en equipo, y obligó  a las madres a cuidar la higiene de sus hijos a ayudar a implementar el plan educacional del Director del Instituto.

El Ingeniero E. Talamo pidió a la Profesora Maria Montessori se hiciera cargo de la supervisión y estuviera directamente involucrada en la gestión de ésta clase de escuelas creadas dentro de los edificios de departamentos. Ella misma escribió:  La brillante idea del Ingeniero Tálamo era la de dar la bienvenida a los jóvenes inquilinos comprendidos entre los 3  y 7 años, reuniéndolos en una habitación bajo la dirección de una maestra que viviera en el mismo edificio de departamentos.

Cada edificio tendría su propia escuela y como el Instituto ya era propietario de más de cuatrocientos edificios en Roma, la tarea tenía un gran potencial para el desarrollo.

Meanubille, la primera escuela sería fundada en enero de 1907 en un gran bloque de apartamentos de la clase obrera en San Lorenzo… Esta escuela especial fue bautizada por la Sra. Olaga Lody, amiga en común del Ing. Tálamo y mía, con el nombre de “Casa de los Niños”; y la primera de ellas fue inaugurada con éste nombre el 6 de enero de 1907 en Via de Marsi #58.

A principios de 1978 la “CASA” se convirtió en una rama del Instituto Educativo “Círculo Didáctico Maria Montessori” preservando el espíritu inicial y la tradición metodológica teorizada por la Profesora Montessori en los primeros años del siglo veinte.

Via di Marsi ha sido testigo del crecimiento y desarrollo de la pedagogía científica de Maria Montessori y representa un ambiente estrictamente relacionado con el espíritu y esencia de su mismo método. Entrar en este espacio de hoy nos agita emociones fuertes que están conectadas con nuestra historia y tradiciones, permitiéndonos entender que importante es el balance perfecto y la distribución de actividades en un espacio armonioso diseñado para los niños y proporcionado para que puedan SER.

Dentro de la casa de apartamentos para adultos surge lo que claramente significa LA CASA DE LOS NIÑOS 

LA METODOLOGÍA MONTESSORI

La Metodología Montessori comenzó en Italia y es tanto un método como una filosofía de la educación.  Fue desarrollada por la Doctora María Montessori, a partir de sus experiencias con niños en riesgo social.

María Montessori pasó la mayor parte de su vida observando cómo se lleva a cabo el aprendizaje en los niños, y llegó a la conclusión de que la educación no es algo que el profesor hace, sino que es un proceso natural que se desarrolla espontáneamente en el ser humano. No es adquirida escuchando palabras, sino a través de experiencias en las que el niño interactúa con su entorno. La tarea del profesor no es enseñar, sino preparar ese entorno en el que el niño pueda desarrollar su máximo potencial, basándose en el absoluto respeto a los niños y en su capacidad de aprender; con todo ello el niño llegaría a ser un adulto con capacidad de hacer frente a los problemas de la vida, incluyendo los más grandes de todos, la guerra y la paz.

El propósito de Montessori es resaltar el potencial que tiene cada individuo, ayudándolo a expresarse de la mejor manera en todas las expresiones de la vida y en todo su viaje.

«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues éste se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo». María Montessori.

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